Hoy ha sido un día muy especial para todos los alumnos. Después de pasar jueves y viernes con sus familias de acogida, adaptándose a un entorno completamente nuevo, hoy por fin han podido reunirse todos juntos… ¡y se han “desahogado” de verdad!
Ha sido muy bonito ver cómo compartían sus experiencias: han hablado de cómo les están tratando sus familias, han escuchado con atención a sus compañeros y, sobre todo, se han reído muchísimo. Se notaba que necesitaban este momento de encuentro para sentirse acompañados y reconectar entre ellos.
La jornada ha comenzado con la visita del sacerdote, quien ha dirigido unas oraciones y ha ofrecido también un rato para confesiones. Además, hablaba un poco de español, lo cual ha ayudado mucho a aquellos que todavía se sienten más inseguros con el inglés.
Después han tenido su clase de inglés, donde poco a poco van ganando confianza con el idioma. A continuación, han comido juntos y hemos salido en autobús hacia Longford para disfrutar de una actividad muy esperada: ¡la bolera!
Allí han disfrutado muchísimo, se han relajado, han compartido risas y se les veía cada vez más sueltos. También han podido comer algo antes de volver, poniendo el broche final a un día muy completo.
Sin duda, lo más destacado de hoy ha sido el cambio de ánimo: muchos de los niños que en días anteriores se habían mostrado más tristes o inseguros, hoy estaban mucho más alegres y tranquilos.
Poco a poco van encontrando su lugar. Adaptarse a un cambio tan grande no es fácil, requiere tiempo, paciencia y valentía por su parte, pero están dando pasos muy importantes. Estamos convencidos de que esta va a ser una experiencia muy enriquecedora, algo que ya empezamos a ver en su día a día: aprenden cosas nuevas constantemente y están viviendo de lleno una cultura diferente.






