¡Ya ha llegado el día del examen!

A las 7:45 de la mañana nos reunimos en la St. Mary’s Church de Carrigallen para salir en autobús hacia Dundrum. Los alumnos llegaron con una mezcla de nervios, emoción y ganas de enfrentarse por fin al examen que llevaban semanas preparando.

Durante el trayecto aprovecharon para repasar algunos contenidos por última vez, aunque más de uno acabó quedándose dormido después del madrugón. También nos acompañó su profesora de inglés, Aoibhinn, que fue repasando con ellos algunos aspectos del examen y ayudándoles a resolver las últimas dudas.

Al llegar nos recibieron Donald, que forma parte de la dirección de la empresa organizadora, y David, el examinador encargado de las pruebas orales. Los alumnos se dividieron en dos grupos: mientras unos realizaban el examen escrito, los otros permanecían en una sala de espera y salían por parejas para realizar la parte oral.

Fue muy bonito ver cómo se apoyaban entre ellos. Los que regresaban del examen oral lo hacían muy contentos, comentando que David era muy amable y tranquilizando a los compañeros que todavía estaban esperando su turno. Esa actitud de compañerismo y apoyo mutuo ha sido una constante durante todo el programa y volvió a hacerse evidente en un momento tan importante como este.

Del examen escrito también salieron satisfechos, aunque bastante más cansados después de tanto tiempo escribiendo. En general, todos coincidían en que no había sido tan difícil como se habían imaginado y expresaban una gran sensación de alivio al haberlo terminado.

Personalmente, creo que todos pueden sentirse muy orgullosos de sí mismos. Más allá del resultado, han demostrado esfuerzo, constancia y una gran evolución durante estas semanas.

Después de comer, nos dirigimos andando bajo una ligera lluvia a un centro comercial cercano. Allí pudieron visitar algunas tiendas, comprar recuerdos para sus familias y amigos, y hacer una parada en Starbucks para tomar algo y descansar después de una mañana intensa.

Finalmente, a las 16:30 emprendimos el camino de vuelta hacia Carrigallen.

Durante el viaje de regreso se respiraba un ambiente muy especial. Algunos comentaban que no tenían ninguna prisa por marcharse de Irlanda, mientras que otros reconocían que ya tenían muchas ganas de reencontrarse con sus familias, sus amigos y, por supuesto, sus mascotas.

En estas últimas semanas es frecuente escucharles reflexionar sobre todo lo que han vivido aquí. Han compartido experiencias, han superado retos, han ganado independencia y han creado amistades muy bonitas. Viéndolos juntos, es fácil darse cuenta de las buenas migas que han hecho y de todo lo que han crecido desde aquel primer día que llegaron a Irlanda.

Ahora sí, empezamos a acercarnos al final de esta gran aventura.